Damping-off y pudrición radicular en soja: cómo proteger desde la semilla

Las enfermedades de suelo están entre los principales factores de pérdida de productividad en el cultivo de soja, y muchas veces pasan desapercibidas hasta que el stand de plantas ya está comprometido. Hongos como Fusarium, Phomopsis, Macrophomina, Rhizoctonia, Colletotrichum y Sclerotinia atacan las raíces y el cuello de la planta, causando pudriciones, volcamiento de plántulas (damping-off) y muerte de plantas en manchones.

No solo hongos: también nematodes

A estos patógenos se suman los nematodes fitoparásitos, como Meloidogyne spp., Pratylenchus brachyurus, Heterodera glycines y Rotylenchulus reniformis, que atacan directamente el sistema radicular y forman agallas o lesiones que reducen drásticamente la absorción de agua y nutrientes. El resultado es siempre el mismo: plantas más pequeñas, amarillentas, con el sistema radicular comprometido y una caída importante de la productividad, especialmente en áreas de cultivo intensivo de soja.

Por qué el control biológico gana espacio

El control químico cumple un papel importante, pero por sí solo tiene limitaciones conocidas: puede afectar a la microbiota benéfica del suelo y su eficiencia varía según la especie del patógeno. Por eso el control biológico viene ganando terreno como herramienta central dentro del manejo integrado, acompañando y potenciando al manejo químico. Algunos microorganismos actúan por competencia, producción de antibióticos, enzimas hidrolíticas, inducción de resistencia y formación de biofilm, interfiriendo directamente en el ciclo reproductivo y en la orientación de los nematodes. Otros actúan por micoparasitismo, colonizando la rizosfera e impidiendo el desarrollo de hongos como Fusarium y Sclerotinia, además de competir por espacio y nutrientes con los patógenos del suelo.

La fuerza de trabajar con varios microorganismos

Los resultados zafra tras zafra confirman la eficiencia de BIOBOX y refuerzan la importancia de trabajar con distintos microorganismos que actúan por diferentes mecanismos de acción, siendo eficaces para controlar tanto enfermedades como nematodes.

Al reunir cinco microorganismos ya en equilibrio, BIOBOX protege al cultivo de soja desde la semilla: ofrece control de nematodes y enfermedades de suelo, raíces más sanas y mayor potencial productivo a lo largo de todo el ciclo.

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